Terapia de los Estados del Yo. Reconecta con tus partes internas y encuentra tu equilibrio.

Has tratado de cambiar, entenderte, encontrar algo positivo en lo que te pasa. Y aún así, hay algo dentro de ti que no coopera. Una parte te anima a avanzar y otra pisa el freno; una quiere complacer, otra se rebela. No es que no sepas qué hacer: es que dentro de ti no hay un solo “yo”.

La Terapia de los Estados del Yo te ayuda a entender esas fuerzas internas, a reconciliarlas y a recuperar la sensación de equilibrio que llevas tiempo buscando.

Has sobrevivido tanto tiempo tratando de mantenerte en pie, que has olvidado cómo se siente estar en paz.

Luchas cada día por funcionar, aunque por dentro libras una guerra que nadie ve.

Luchas por seguir adelante aunque una parte de ti esté agotada, y otra no deje de empujarte.

Has fingido calma mientras tu mente discutía consigo misma.
Has sentido culpa por no poder “ser feliz”, rabia por no saber cómo, y cansancio de no entender por qué todo cuesta tanto.

Y ese exceso de carga, de comprensión, no es falta de fuerza de voluntad.

No son errores: son estrategias antiguas que se quedaron atrapadas en tu sistema.
Partes de ti que un día te ayudaron a sobrevivir, pero que hoy te están saboteando.

Y es que lo primero que necesitamos comprender es que dentro de nosotros no hay un solo “yo”, sino muchos.
Cada uno intenta protegernos a su manera, y cuando todos quieren tener el control… aparecen las luchas internas.

Pero entonces, llega un momento en que no puedes más.
Porque sabes que algo dentro de ti necesita parar, comprenderse, reconciliarse.

Y ahí empieza el trabajo real: no el de ser alguien nuevo, sino el de volver a sentirte tú, sin tanto ruido interno, sin lucha, sin miedo.

Dentro de ti no hay un enemigo: hay partes que llevan demasiado tiempo esperando ser escuchadas.

Has pasado media vida tratando de cambiar lo que sientes, cuando en realidad solo necesitabas entenderlo.
Cada parte de ti guarda una historia, una función, una intención buena, aunque duela.
Esta terapia no te lleva a otro lugar: te enseña a volver a casa.
A ese punto donde tus partes dejan de pelear y por fin recuerdan que forman parte del mismo equipo: tú.

Así trabajo contigo en las sesiones de Terapia de los Estados del Yo

Reserva y confirmación

Solo necesitas reservar tu cita y confirmar el pago antes de la sesión. Una vez hecho, tu espacio queda reservado exclusivamente para ti. No hace falta preparar nada ni pensar de antemano qué vas a decir: basta con venir dispuesto a mirar dentro con curiosidad y respeto hacia tu propio proceso.

Inicio de la sesión.

Las sesiones se realizan por videollamada, para que la distancia no sea un obstáculo y puedas hacerlo desde un entorno seguro y privado. En este primer encuentro comenzamos explorando cómo estás, qué te trae hasta aquí y qué partes internas se hacen más visibles en tu día a día. No se fuerza nada ni se busca “revivir” el pasado: se trabaja desde el presente, con calma y respeto por tu propio ritmo.

Segunda sesión: comprensión y enfoque del conflicto principal.

En las siguientes sesiones profundizamos en lo que has ido descubriendo. Identificamos cuál es el punto de mayor fricción —esa parte que más interfiere en tu bienestar, y empezamos a dialogar con ella. El objetivo no es eliminarla, sino entender su papel, aliviar su carga y permitir que coopere con el resto de tu sistema interno. Esa es la manera de conseguir paz, alivio y coherencia en tu vida.

Un proceso flexible, a tu medida

Después de las primeras sesiones, el camino se adapta a ti. Algunas personas continúan para profundizar y reconciliar sus partes; otras acuden solo cuando la vida se vuelve ruidosa y necesitan claridad. Cada sesión puede ser un punto de inflexión o el inicio de un cambio más profundo. No hay compromisos ni número mínimo de citas, solo un objetivo: que cada encuentro te acerque un poco más a la calma y coherencia interna que buscas. Cada sesión dura aproximadamente 50 minutos y tiene un coste de 50 €, que se abona antes de la cita.

¿Para quién está pensada esta terapia?

Hay momentos en los que uno se acostumbra a sobrevivir.
A hacer lo que toca, sonreír cuando toca, seguir adelante aunque por dentro algo siga roto.
Si sientes que llevas tiempo en esa lucha silenciosa, esta terapia puede acompañarte.

✦ Cuando una parte de ti quiere avanzar y otra se aferra al miedo o al pasado.

✦ Cuando sientes que has hecho de todo —terapias, lecturas, esfuerzo—, pero nada termina de calmarte.

✦ Cuando repites relaciones o situaciones que te hacen daño, aunque jures no volver a hacerlo.

✦ Cuando vives con tristeza, ansiedad o vacío, sin poder explicar exactamente por qué.

✦ Cuando hay recuerdos o heridas del pasado —abuso, abandono, pérdida, humillación— que todavía pesan o te limitan.

✦ Cuando una parte de ti se protege tanto que ya no sabes quién eres sin esa defensa.

✦ Cuando tu cuerpo y tu mente no se ponen de acuerdo, y todo te cuesta más de lo que debería.

✦ O cuando, sin una razón concreta, intuyes que dentro de ti hay algo que necesita orden, alivio y sentido.

La Terapia de los Estados del Yo ofrece un espacio donde no hay que fingir fortaleza.
Solo escucharte, comprender lo que duele y empezar a reconciliarte con todo lo que eres.

Lo que ocurre en una sesión no se puede ensayar.

Cada encuentro es distinto porque tú también lo eres.
Hay sesiones en las que una emoción toma voz por primera vez,
otras en las que algo se comprende sin necesidad de palabras.

A veces se llora, a veces se ríe, y otras solo se respira con alivio al ver que, por fin, todo empieza a tener sentido.

No trabajo con técnicas cerradas ni con respuestas predefinidas.
Trabajo contigo: con tu historia, con tu ritmo, con lo que emerge en ese instante.

No vienes a corregirte. Vienes a darte espacio. Y ese, muchas veces, es el principio de la calma.

Preguntar también forma parte del proceso.

¿Esto de los “estados del yo” es algo serio o una moda?

Lo parece, pero no lo es.
No hablamos de nada “alternativo”, sino de un enfoque psicológico real y con base clínica.
Trabaja con las diferentes voces internas que todos tenemos para que dejen de pelear entre ellas y empiecen a cooperar.
Y sí tiene todo el sentido. Resulta mucho más coherente pensar que tenemos distintos yoes y por eso muchas veces sufrimos sin saber el motivo.

Sí. Se ha investigado su eficacia en ansiedad, depresión, trauma y dolor crónico.
Pero más allá de los datos, lo que la mayoría siente es alivio: dejar de pelearse con uno mismo ya cambia muchas cosas.

Claro. No necesitas haber vivido algo extremo para sentirte dividido o agotado.
Esta terapia también es para quien simplemente quiere entender por qué se bloquea, se repite o se exige tanto.

En este caso, seguramente lo necesites más que nadie.

Ahora bien, no debes preocuparte por si vas a sufrir en las sesiones. Aquí se trabaja con cuidado y un respeto máximo.

Sin forzar ni reabrir heridas.
No revivimos el dolor: lo comprendemos para que deje de dirigir tu vida desde la sombra.

Depende del motivo por el que vengas.
Algunas personas encuentran alivio en pocas sesiones. Incluso en 2.

 Otras, especialmente si hay heridas antiguas o traumas, eligen seguir un proceso de varias sesiones más para consolidar el cambio.
Lo importante no es cuántas hagas, sino que cada una tenga sentido y te ayude a avanzar.

No hay un ritmo único.
Lo ideal es dejar pasar de 7 a 10 días máximo entre sesión y sesión, para que lo vivido pueda asentarse y notes cómo va cambiando tu manera de sentir o reaccionar.
Aun así, tú decides el ritmo: hay quien prefiere hacerlo semanalmente, y quien necesita más espacio entre una y otra.
Lo importante es que el proceso te acompañe, no que te presione.

¿Funciona igual por videollamada?

Funciona. Y muy bien.
Trabajar desde tu propio espacio te da comodidad, intimidad y seguridad.
La distancia no impide el vínculo: cuando se abre el diálogo interno, la conexión se siente igual.

No.
No se trata de abrir heridas, sino de observarlas desde un lugar nuevo, más amable.
Aquí no vienes a sufrir, sino a entender lo que te duele para poder soltarlo.

No importa si lo sientes como metáfora o realidad.
El cuerpo y la mente se comunican de muchas formas.
Lo que cuenta no es si es “real”, sino lo que te enseña de ti.

Es normal tener miedo a mirar dentro.
Por eso el proceso se hace poco a poco, sin empujones.
Si algo te sobrepasa, lo trabajamos desde la calma.
La idea no es remover: es colocar.

Cada sesión dura aproximadamente 50 minutos y tiene un coste de 50 €, que se abona antes de la cita para reservar tu espacio.
Sin bonos obligatorios, sin compromisos: vienes cuando lo necesites.

Vas a descubrir un camino distinto para tener una relación más consciente.
Y con el tiempo notarás:

  • Que te entiendes mejor.
  • Que reaccionas menos y eliges más.
  • Que duermes con más calma y vives con más coherencia.
  • Y, sobre todo, que la guerra interna empieza a transformarse en diálogo.

No necesitas reinventarte, solo reconciliarte con quien ya eres. Cuando dejas de pelear con tus partes internas, aparece algo que no esperabas: paz. Una paz sencilla, que no depende de que todo vaya bien, sino de que empieces a escucharte de verdad. Porque esta terapia es ese punto intermedio entre lo que fuiste, lo que eres y lo que por fin puedes permitirte ser.

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